Al visitar Cuenca de Campos, en la Tierra de Campos vallisoletana, el hidrólogo se encuentra algo que puede pasar desapercibido. Parece que el nombre del pueblo se debe a su posición topográfica, en una depresión del terreno. Es posible que debido a esta situación, la localidad se inundara con cierta periodicidad, por lo que en 1798 se construye un canal colector -conocido como la Ría- para resolver estos problemas. El diseño técnico se debió a los arquitectos Vicente Rodríguez y Fernando Sánchez Pertejo, nombrados por el Consejo Real.
El canal tiene dos ramales que, partiendo desde el oeste, rodean al pueblo hasta desaguar en el arroyo de la Villa. Se complementa la obra del cauce con una serie de puentes, muros y calzadas, utilizándose para ello piedra caliza del castillo de Montealegre, que se colocó en los muros, roscas de los arcos y guardaruedas, con mampuesto amasado con cal y arena para los rellenos. El importe fue de 118.662 reales.
No fue, sin embargo, eficaz la obra en la tarde del 11 de junio de 1874, cuando una tormenta arruinó 95 casas y se llevó la vida del niño Máximo Vázquez, que fue arrastrado por la corriente mientras trataba de recuperar la gorra que se le había caído al agua.
Como propuesta, sería interesante mejorar la vegetación arbórea que acompaña el canal, consiguiendo una interesante diferenciación paisajística, en estos terrenos dominados por formas horizontales que caracterizan la comarca. No hay que olvidar que Cuenca se encuentra entre Villalón y Medina de Rioseco, en un recorrido que siguen numerosos turistas de interior, atraídos por la oferta fomentada por la Diputación Provincial.
Fuente: Ernesto Escapa. "Tierra de horizontes. Viajando por la provincia de Valladolid". Diputación de Valladolid. 2000.
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jueves, 26 de octubre de 2017
viernes, 16 de octubre de 2015
Nuevo libro
El agua es fundamental para la vida del hombre, tanto directamente (el ser humano necesita beber agua con cierta frecuencia) como indirectamente (riego de cultivos, producción de energía, procesos industriales, abastecimiento de ganado, etc.). Por este motivo siempre ha habido una preocupación por captar este recurso, almacenarlo y utilizarlo de forma adecuada.
Especialmente en zonas alejadas de los cursos de agua permanentes, pronto surgió la necesidad de recoger agua, y seguramente las primeras formas de hacerlo fueran agujeros excavados en el suelo o en la roca. Posteriormente, estas técnicas irían evolucionando, y además de captar el agua de lluvia y escorrentía, se buscaron otras fuentes como el agua atmosférica y de nieblas y rocíos, o el agua subterránea. De esos sencillos hoyos, se pasaría a captaciones más complejas, canalizaciones, presas etc. Hoy se sabe que hace más de 9.000 años ya se trabajaba en estos sistemas de transporte y almacenamiento.
El agua para el riego de cultivos también tiene una gran antigüedad. Una de las instalaciones de recolección de escorrentía más antigua y perfectamente estudiada por el botánico hebreo Michael Evenari, que se encuentra en el desierto del Neguev (Israel) se data hace unos 4.000 años. Estos sistemas poseían áreas productoras de escorrentía y zanjas, que permitían el cultivo de cereales en una región con precipitación anual media de sólo 100 mm.
Debido a su singularidad, el estudio de los sistemas hidráulicos tradicionales debe ser abordado desde metodologías y criterios propios, que pueden ser englobados dentro de dos materias hermanas de reciente aparición: la Etnohidrología y la Etnohidráulica. La primera se define como el estudio sobre el conocimiento tradicional sobre el ciclo del agua y sus componentes (precipitación, evapotranspiración, intercepción, escorrentía e infiltración) así como de las avenidas y la relación de estas con las costumbres de los pueblos. La Etnohidráulica, por su parte, es el conjunto de técnicas y sistemas de captación, conducción, almacenamiento, aprovechamiento y uso del agua dentro de las tradiciones y costumbres de los pueblos.
En este trabajo se definen y clasifican las técnicas o sistemas hidráulicos tradicionales, poner las bases científicas para su estudio y protección y, sin propósito de exhaustividad, realizar una descripción de las principales técnicas de captación y uso del agua utilizadas de forma tradicional en todo el mundo.
El conocimiento tradicional debe constituir uno de los cimientos de las sociedades modernas. En “El disputado voto del señor Cayo”, Miguel Delibes dice en boca de Víctor: “¿qué va a ocurrir aquí el día en que en todo este podrido mundo no quede un solo tío que sepa para qué sirve la flor del saúco?". Por eso es nuestra obligación conocer, apreciar y proteger los sistemas hidráulicos tradicionales, así como entregárselos a las futuras generaciones, como expresión de una cultura que nunca debe perderse, así como muestra patente del uso racional e inteligente de los recursos hídricos locales, asociados a las comunidades que fueron poblando los diferentes paisajes de nuestro planeta.
Especialmente en zonas alejadas de los cursos de agua permanentes, pronto surgió la necesidad de recoger agua, y seguramente las primeras formas de hacerlo fueran agujeros excavados en el suelo o en la roca. Posteriormente, estas técnicas irían evolucionando, y además de captar el agua de lluvia y escorrentía, se buscaron otras fuentes como el agua atmosférica y de nieblas y rocíos, o el agua subterránea. De esos sencillos hoyos, se pasaría a captaciones más complejas, canalizaciones, presas etc. Hoy se sabe que hace más de 9.000 años ya se trabajaba en estos sistemas de transporte y almacenamiento.
El agua para el riego de cultivos también tiene una gran antigüedad. Una de las instalaciones de recolección de escorrentía más antigua y perfectamente estudiada por el botánico hebreo Michael Evenari, que se encuentra en el desierto del Neguev (Israel) se data hace unos 4.000 años. Estos sistemas poseían áreas productoras de escorrentía y zanjas, que permitían el cultivo de cereales en una región con precipitación anual media de sólo 100 mm.
Debido a su singularidad, el estudio de los sistemas hidráulicos tradicionales debe ser abordado desde metodologías y criterios propios, que pueden ser englobados dentro de dos materias hermanas de reciente aparición: la Etnohidrología y la Etnohidráulica. La primera se define como el estudio sobre el conocimiento tradicional sobre el ciclo del agua y sus componentes (precipitación, evapotranspiración, intercepción, escorrentía e infiltración) así como de las avenidas y la relación de estas con las costumbres de los pueblos. La Etnohidráulica, por su parte, es el conjunto de técnicas y sistemas de captación, conducción, almacenamiento, aprovechamiento y uso del agua dentro de las tradiciones y costumbres de los pueblos.
En este trabajo se definen y clasifican las técnicas o sistemas hidráulicos tradicionales, poner las bases científicas para su estudio y protección y, sin propósito de exhaustividad, realizar una descripción de las principales técnicas de captación y uso del agua utilizadas de forma tradicional en todo el mundo.
El conocimiento tradicional debe constituir uno de los cimientos de las sociedades modernas. En “El disputado voto del señor Cayo”, Miguel Delibes dice en boca de Víctor: “¿qué va a ocurrir aquí el día en que en todo este podrido mundo no quede un solo tío que sepa para qué sirve la flor del saúco?". Por eso es nuestra obligación conocer, apreciar y proteger los sistemas hidráulicos tradicionales, así como entregárselos a las futuras generaciones, como expresión de una cultura que nunca debe perderse, así como muestra patente del uso racional e inteligente de los recursos hídricos locales, asociados a las comunidades que fueron poblando los diferentes paisajes de nuestro planeta.
jueves, 21 de mayo de 2015
lunes, 4 de mayo de 2015
II Foro del Medio Rural
Dentro de unos días participaremos en el II Foro del Medio Rural de Ávila, organizado por la Asociación "Amigos de Mesegar de Corneja". Una gran iniciativa en la que intentaremos aportar nuestro pequeño grano de arena,
Etiquetas:
Sistemas hidráulicos tradicionales (SHT)
martes, 27 de mayo de 2014
Leído en internet: Reconocimiento mundial para sistemas agrícolas tradicionales
Seis sistemas agrícolas tradicionales en China, Irán y Corea del Sur que destacan por sus características únicas y enfoques sostenibles, han sido designados Sistemas ingeniosos del patrimonio agrícola mundial (SIPAM) por la FAO. Entre ellos figuran una antigua red de regadío de cultivos en Irán que ha sobrevivido durante casi tres mil años, un sistema de 22 000 kilómetros de muros construidos con piedra volcánica negra en Corea del Sur, y los arrozales en terraza de regadío en Cheongsando, en el mismo país asiático.
La lista incluye también tres lugares en China: el sistema agrícola Xinghua Duotian, famoso por su método de utilización de la tierra y el agua; el sistema de cultivo histórico de té y jazmín de la ciudad de Fuzhou; y los huertos de dátiles tradicionales de Jiaxian. Estos nuevos lugares fueron reconocidos oficialmente durante la reunión del Comité Científico y Directivo del SIPAM celebrada del 28 al 29 de abril en la sede de la FAO en Roma. Las nuevas designaciones elevan a 31 el número de lugares SIPAM en 14 países de África, Latinoamérica y Asia. Estos lugares se consideran modelos de innovación, sostenibilidad y capacidad de adaptación, aportando importantes beneficios para el ecosistema.
La lista incluye también tres lugares en China: el sistema agrícola Xinghua Duotian, famoso por su método de utilización de la tierra y el agua; el sistema de cultivo histórico de té y jazmín de la ciudad de Fuzhou; y los huertos de dátiles tradicionales de Jiaxian. Estos nuevos lugares fueron reconocidos oficialmente durante la reunión del Comité Científico y Directivo del SIPAM celebrada del 28 al 29 de abril en la sede de la FAO en Roma. Las nuevas designaciones elevan a 31 el número de lugares SIPAM en 14 países de África, Latinoamérica y Asia. Estos lugares se consideran modelos de innovación, sostenibilidad y capacidad de adaptación, aportando importantes beneficios para el ecosistema.
La Directora General Adjunta de la FAO para Recursos Naturales, Maria Helena Semedo, ha pedido que se designen más lugares similares en el mundo y medidas concretas para mejorar la conservación y el intercambio de conocimientos sobre sus métodos consagrados por el tiempo. "Los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) se han forjado a lo largo de siglos, capitalizando las experiencias acumuladas de comunidades rurales y pueblos indígenas de todo el mundo", indicó Semedo, destacando la conveniencia de que los sistemas hayan sido reconocidos durante el Año Internacional de la Agricultura Familiar. "Además de proporcionar múltiples bienes y servicios, alimentos y seguridad para los medios de subsistencia –añadió-, los sistemas SIPAM han permitido preservar una importante biodiversidad agrícola, ecosistemas resilientes, paisajes sobresalientes, y un valioso patrimonio cultural".
Conservación para un futuro más sostenible
La Iniciativa de Asociación de los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) fue lanzada por la FAO en 2002 durante la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo, Sudáfrica. A partir de 2005, la FAO puso en marcha programas piloto SIPAM en seis países: Argelia, Chile, China, Perú, Filipinas y Túnez. Durante la reunión de dos días en Roma, los participantes compartieron información sobre estas experiencias piloto y las lecciones aprendidas a través del trabajo realizado a nivel local y nacional sobre una serie de intervenciones, incluyendo la creación de capacidad y la promoción de políticas. El Comité Directivo examinó nuevos lugares para su posible inclusión en los SIPAM y mantuvo un amplio debate sobre la manera de intensificar los esfuerzos para conservarlos. Se habló también de fortalecer y ampliar los lugares SIPAM y su programa de trabajo, a fin de garantizar la protección y conservación dinámica de sistemas agrícolas únicos en todo el mundo. El trabajo de los SIPAM con los gobiernos y las comunidades cuenta con el apoyo de programas de la FAO y donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Gobierno de Alemania y otros socios.
Más información sobre los nuevos lugares SIPAM
Entre los nuevos lugares SIPAM se incluyen tres en China, uno en Irán y dos en Corea del Sur:
China – Sistemas de cultivo de jazmín y té de la ciudad de Fuzhou
Los chinos cultivan jazmín desde hace más de 2 000 años, pero el jazmín de Fuzhou es famoso debido a su clima favorable y la invención del método de aromatizar el té. Dado que los árboles de jazmín y té crecen en ambientes diferentes, los habitantes de Fuzhou han creado paisajes verticales en los que pueden cultivar té y jazmín en niveles separados y microclimas diferentes.
China - Cultivos tradicionales de dátiles de Jiaxian
El azufaifo es una especie única de dátil originaria de China. Situado en el cañón Jinshaan, en el curso medio del río Amarillo, el distrito de Jia pasa por ser el lugar con una trayectoria más longeva en el cultivo del azufaifo, de más de mil años de antigüedad, y que incluye todo el proceso de domesticación del azufaifo amargo salvaje. La comarca de Jia es propensa a frecuentes sequías, haciendo que los árboles de azufaifo sean vitales para las familias locales. Estos árboles frutales también desempeñan un papel medioambiental clave, protegiendo frente a las tormentas de arena y preservando el agua y el suelo en una meseta con escasa vegetación.
China – Sistema agrícola Xinghua Duotian
Xinghua es conocida como la "ciudad de las mil islas", debido a su impresionante red de campos de cultivo elevados rodeados de agua. La zona de Xinghua estuvo históricamente situada en tierras bajas y sufría frecuentes inundaciones de sus numerosos lagos. Los habitantes de Xinghua elevaron los campos con soportes de madera y montones de barro, convirtiendo el amplio suministro de agua en un sistema de regadío.
Irán - Sistemas qanat de regadío del patrimonio agrícola de Kashan, provincia de Isfahán
La tecnología de regadío qanat y el sistema de conocimientos asociado en Irán, se remontan al menos al año 800 AC, y la región Kashan tiene uno de los sistemas agrícolas persas más antiguos de este tipo. El sistema qanat ha sostenido la seguridad alimentaria y los medios de vida al suponer una fuente segura de agua para los agricultores familiares tradicionales en zonas por lo general secas, donde la agricultura no resultaría posible de otro modo.
Corea del Sur – Cheongsando
En el siglo XVI, los residentes del archipiélago de Cheongsando empezaron a utilizar piedra local para crear un sistema de arrozales en terrazas regados por un original sistema subterráneo. Enfrentados a un suelo arenoso, rocoso y a la escasez de agua, los residentes construyeron acueductos que pudieran proporcionar y drenar agua a la vez. Los arrozales de regadío en terrazas de Gudeuljang se encuentran en todo Cheongsando, archipiélago de 14 islas de unos 43 km2. Campesinos de diferentes arrozales aúnan esfuerzos en un sistema cooperativo para mantener las infraestructuras y tomar decisiones sobre el uso colectivo del agua.
Corea del Sur – Jeju
La isla volcánica de Jeju está situada al sur de la península de Corea, con un suelo arenoso y rocoso donde el agua tiende a drenarse. La población ha utilizado piedras del suelo para construir más de 22.000 kilómetros de vallas a modo de cortavientos y detener la pérdida de agua y suelo, preservando la biodiversidad local en el proceso. Protegida por los muros batdam, la agricultura en la isla de Jeju ha sobrevivido a desastres naturales durante más de mil años, aunque ahora se enfrenta a nuevos desafíos, como la creciente urbanización.
Fuente: FAO

Conservación para un futuro más sostenible
La Iniciativa de Asociación de los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) fue lanzada por la FAO en 2002 durante la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo, Sudáfrica. A partir de 2005, la FAO puso en marcha programas piloto SIPAM en seis países: Argelia, Chile, China, Perú, Filipinas y Túnez. Durante la reunión de dos días en Roma, los participantes compartieron información sobre estas experiencias piloto y las lecciones aprendidas a través del trabajo realizado a nivel local y nacional sobre una serie de intervenciones, incluyendo la creación de capacidad y la promoción de políticas. El Comité Directivo examinó nuevos lugares para su posible inclusión en los SIPAM y mantuvo un amplio debate sobre la manera de intensificar los esfuerzos para conservarlos. Se habló también de fortalecer y ampliar los lugares SIPAM y su programa de trabajo, a fin de garantizar la protección y conservación dinámica de sistemas agrícolas únicos en todo el mundo. El trabajo de los SIPAM con los gobiernos y las comunidades cuenta con el apoyo de programas de la FAO y donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Gobierno de Alemania y otros socios.
Más información sobre los nuevos lugares SIPAM
Entre los nuevos lugares SIPAM se incluyen tres en China, uno en Irán y dos en Corea del Sur:
China – Sistemas de cultivo de jazmín y té de la ciudad de Fuzhou
Los chinos cultivan jazmín desde hace más de 2 000 años, pero el jazmín de Fuzhou es famoso debido a su clima favorable y la invención del método de aromatizar el té. Dado que los árboles de jazmín y té crecen en ambientes diferentes, los habitantes de Fuzhou han creado paisajes verticales en los que pueden cultivar té y jazmín en niveles separados y microclimas diferentes.
China - Cultivos tradicionales de dátiles de Jiaxian
El azufaifo es una especie única de dátil originaria de China. Situado en el cañón Jinshaan, en el curso medio del río Amarillo, el distrito de Jia pasa por ser el lugar con una trayectoria más longeva en el cultivo del azufaifo, de más de mil años de antigüedad, y que incluye todo el proceso de domesticación del azufaifo amargo salvaje. La comarca de Jia es propensa a frecuentes sequías, haciendo que los árboles de azufaifo sean vitales para las familias locales. Estos árboles frutales también desempeñan un papel medioambiental clave, protegiendo frente a las tormentas de arena y preservando el agua y el suelo en una meseta con escasa vegetación.
China – Sistema agrícola Xinghua Duotian
Xinghua es conocida como la "ciudad de las mil islas", debido a su impresionante red de campos de cultivo elevados rodeados de agua. La zona de Xinghua estuvo históricamente situada en tierras bajas y sufría frecuentes inundaciones de sus numerosos lagos. Los habitantes de Xinghua elevaron los campos con soportes de madera y montones de barro, convirtiendo el amplio suministro de agua en un sistema de regadío.
Irán - Sistemas qanat de regadío del patrimonio agrícola de Kashan, provincia de Isfahán
La tecnología de regadío qanat y el sistema de conocimientos asociado en Irán, se remontan al menos al año 800 AC, y la región Kashan tiene uno de los sistemas agrícolas persas más antiguos de este tipo. El sistema qanat ha sostenido la seguridad alimentaria y los medios de vida al suponer una fuente segura de agua para los agricultores familiares tradicionales en zonas por lo general secas, donde la agricultura no resultaría posible de otro modo.
Corea del Sur – Cheongsando
En el siglo XVI, los residentes del archipiélago de Cheongsando empezaron a utilizar piedra local para crear un sistema de arrozales en terrazas regados por un original sistema subterráneo. Enfrentados a un suelo arenoso, rocoso y a la escasez de agua, los residentes construyeron acueductos que pudieran proporcionar y drenar agua a la vez. Los arrozales de regadío en terrazas de Gudeuljang se encuentran en todo Cheongsando, archipiélago de 14 islas de unos 43 km2. Campesinos de diferentes arrozales aúnan esfuerzos en un sistema cooperativo para mantener las infraestructuras y tomar decisiones sobre el uso colectivo del agua.
Corea del Sur – Jeju
La isla volcánica de Jeju está situada al sur de la península de Corea, con un suelo arenoso y rocoso donde el agua tiende a drenarse. La población ha utilizado piedras del suelo para construir más de 22.000 kilómetros de vallas a modo de cortavientos y detener la pérdida de agua y suelo, preservando la biodiversidad local en el proceso. Protegida por los muros batdam, la agricultura en la isla de Jeju ha sobrevivido a desastres naturales durante más de mil años, aunque ahora se enfrenta a nuevos desafíos, como la creciente urbanización.
Fuente: FAO
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